Waldemar Rosario: “Mi cátedra es esta”


Mientras suena el carillón, Rosario Díaz acomoda sus materiales de trabajo: dos paños, un cubo con agua, una silla, unas rodilleras y cuatro pedazos de limón. Arrodillado y con brazo firme, comienza a limpiar el bronce que reviste el emblema de la rotonda.
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