"There are two ways through life: the way of nature, and the way of Grace. You have to choose which one you'll follow". Mrs. O'Brien – The Tree of Life
¿Qué es la vida? ¿Qué es aquello que nos une como familia? ¿Qué es el amor? ¿Qué nos define como personas, como adultos? ¿Qué es la muerte? ¿Por qué, si existe un Dios, deja que suframos y que la vida nos parezca tan dura? Todas estas preguntas y muchas más son planteadas (mas no necesariamente respondidas) en la nueva película de Terrence Malick, The Tree of Life, ganadora de la Palma de Oro en el más reciente Festival de Cannes.
Esta no es una película común. De antemano hay que ir preparado a ver un film con una narrativa no convencional, que se opone a los cánones tradicionales de Hollywood. Para apreciar este largometraje hay que hacerlo del mismo modo que se disfruta la ópera, si se quiere. A pesar de que la ópera tiene una historia, es la mezcla de imagen y música lo que realmente nos transmite sensaciones y sentimientos que, aun cuando muchas veces no pueden ser interpretadas por nuestra razón consciente, de igual modo nos afectan y nos tocan profundamente.
Durante el transcurso de The Tree of Life, el espectador se ve expuesto a una serie de imágenes estéticamente majestuosas, de una belleza abrumadora, acompañada por la igualmente asombrosa y maravillosa banda sonora (compuesta casi en su mayoría por Alexandre Desplat, entremezclada por grandiosas piezas clásicas de Brahms, Bach, entre otros). Muchas veces, nuestros sentimientos son afectados por la fusión magistral de la imagen y el sonido. Durante el film, podemos encontrarnos ante una toma del planeta Saturno, acompañada de una poderosa gala sinfónica, y percatarnos de que tenemos los ojos aguados sin saber por qué.
No es mucho lo que puedo adelantar de la película sin arruinarla. Se podría decir que es la historia de un hombre, narrada desde el origen de la vida en el universo, pero eso no haría honor a la majestuosa obra de Malick. En todo caso puedo adelantar que el largometraje, por momentos, recuerda las escenas más ambiciosas y abstractas de Space Oddissey 2001 de Stanley Kubrick. De igual modo puedo comentar que la fotografía es realmente una obra de arte, elemento que logra que las imágenes de la película sean el punto fuerte.
Las tomas, los encuadres y movimientos de cámara, las localidades en que se filmó la película, la iluminación, todos estos elementos de la fotografía, acompañados de la brillante música y una desafiante edición, hacen que técnicamente, The Tree of Life sea un deleite cinematográfico. A eso se le suma las excelentes actuaciones de Brad Pitt, Sean Penn (que aunque sale quizás durante un 15% de la película, tiene una presencia increíble), de Jessica Chastain e incluso de los niños que representan a los hijos de Brad Pitt. The Tree of Life es un impresionante film con altos valores de producción, artísticos y sobre todo, una exploración metafísica, mística e intensa sobre la esencia de la vida, que abre más preguntas de las que contesta.
Cabe señalar que hay presente una lectura altamente religiosa en el film, que podría llegar a molestar quizás a los más cínicos o aquellos que tengan un rechazo instantáneo a todo texto que se encuentre ligado a la aceptación de que hay un ser divino más allá de nuestro entendimiento, así como un más allá de la muerte. Aun así, considero que Malick encierra este mensaje entre sus imágenes y sus líneas de forma tan sublime, que no resulta impuesto en nuestras creencias el que lo aceptemos como una verdad, más que como una visión o una opción. Terrence Malick no busca convertir a nadie con su film. El texto metafísico no es más que un elemento más del conjunto que conforma la maravillosa experiencia de The Tree of Life.
Además, el concepto del “Árbol de la Vida” como un esquema de muchas ramas que interconecta toda la vida en el planeta tierra, ha sido usado en la ciencia, en la filosofía, en mitología y en varias religiones del mundo por igual. El Árbol de la vida es una metáfora sobre la forma en la que están entrelazadas las vidas de todos los seres vivos que habitan nuestro mundo, tanto en el momento exacto en que vivimos, como a lo largo de la evolución.
Esta noción se encuentra presente en textos religiosos del Antiguo Egipto, Siria, China, la mitología nórdica y escandinava, celtas, creencias judías como la Cábala, cristianismo, hinduismo, las culturas precolombinas mesoamericanas, el shintoísmo, y muchas otras culturas. De igual modo, se encuentra presente en el texto cinematográfico de The Tree of Life, presentada de una forma tan sublimemente artística, que hace que el ver esta película sea toda una experiencia multisensorial.