En la paz del hogar, en el ajetreo laboral y en los espacios públicos de nuestras localidades, suele existir un abuso del consumo eléctrico, que es el resultado de la falta de una conciencia pro-conservacionista en la ciudadanía.
Un despiadado proceso de industrialización pseudo-global, viene creando sistemáticamente la extrema dependencia hacia una fuente de luz artificial, que el sistema de bienes y servicios, se encarga de rentabilizar en esa oferta y demanda tan necesaria para que la Tierra, se olvide por completo de disfrutar de la noche, las estrellas y el silencio.
La llamada “Light Pollution” o en español, “Contaminación Lumínica”, es un gran problema latente que se deriva por la emisión de flujo luminoso de fuentes artificiales nocturnas en intensidades, direcciones, rangos espectrales y horarios en los que se prevé realizar las actividades que indujeron a su empleo.
A su vez, la falta de políticas públicas ambientales por parte de los entes del gobierno, sumado a la negación de la gente en asumir su responsabilidad, ha creado un libertinaje global que carece de un marco legal reglamentario que castigue el delito medioambiental.
Toda esa impunidad que padece la “Pachamama”, se expresa en la inicua “Cultura del Derroche”, que jamás recuerda presionar la simpleza del botón “OFF”, producto del ecocidio que las personas, las trasnacionales y los países pactaron con el “Diablo”, al NO propiciar estrategias mancomunadas para usar: fuentes de energías renovables (solar, hidráulica, eólica), evitar la tala indiscriminada de árboles y crear campañas audiovisuales ecológicas, que generen un clima de respeto y preservación de las infinitas bondades de la Tierra.
Precisamente, en el mes de diciembre de 2012, se realizó en la ciudad de San Francisco, en Estados Unidos, la Conferencia de la Unión Americana de Geofísica (AGU, por sus siglas en inglés), para apreciar una muestra visual de la Tierra captada desde el Espacio en horas nocturnas, gracias a una composición fotográfica real, que se apodó como el “Mármol Negro”.
Allí se demostró que el perverso brillo artificial creado por el Hombre a base de núcleos urbanos, ha dejado a la Naturaleza a ciegas y sin refugio.
Lo más triste, es que la gente se sigue maravillando ante lo “ardiente” de las fotos, sin crear una profunda reflexión ecológica de la problemática. A juzgar por la ilustración que acompaña al artículo, vemos como se deja entrever la perenne desigualdad socio-cultural que sigue existiendo en la Tierra, ya que las zonas geográficas de más consumo eléctrico, como: EEUU, Australia, México, Brasil, España o China, son los países que producen mayor contaminación ambiental y los que menos proponen planes concretos para reducirla.
Mientras que las naciones que más se alejan de la luz del canibalismo corporativo, pues igual terminan recibiendo los embates del ecocidio global, ya que el Efecto Invernadero, el Cambio Climático y el Calentamiento Global, son las consecuencias de todo un círculo vicioso en la obtención, producción y empleo de los recursos naturales del Planeta.
Los apagones, las inundaciones, las olas de calor y la tempestad invernal que se padece durante todo el año y que causa la muerte de miles de personas, no pierde su tiempo en distinguir razas, colores y dogmas.
¿Qué hacer?
Si quieres dejar de sobreexponerte a la luz artificial del destino y aflorar la luz natural de la Vida, deberás seguir sencillos “tips” que te ayudarán a lograrlo.
Lo primero, es sustituir las bombillas incandescentes por luces tipo led ahorrativas. Esos focos ecológicos, ahorran hasta un 80 por ciento de energía, son más durables y tienen un menor costo de venta. Valora la luz solar, abriendo las ventanas de tu hogar y dejando que el astro rey se encargue de iluminar los espacios.
Desenchufa aparatos electrónicos cuando no los uses, como: la laptop, el TV, el cargador del celular, y demás equipos.
No abuses en el uso de la lavadora, la secadora, el refrigerador y el microondas. Si te vas de viaje, no dejes luces encendidas para evitar la posible entrada de delincuentes. Es preferible, que le expliques la situación al vecino, amigo o familiar para que vigilen tu casa.
Pon en práctica las 3Rs, que se basan en reciclar, reutilizar y reducir. Haz que tus seres queridos aprecien la ecología, para que no sea una obligación sino un deber. Participa en campañas de sensibilización ecológica en tu localidad y lleva el mensaje “verde” a la gente.
Fuente EcoPortal