El rugido de los motores inyecta adrenalina a los fanáticos que anualmente se dan cita en el denominado “mejor espectáculo de carreras”: el Indianápolis 500. El evento agrupa alrededor de 33 conductores de Fórmula 1 (F1), que demuestran sus habilidades tras el guía y el personal que forma parte de su equipo, cuyo propósito principal es mantener el carro en óptimas condiciones para que complete con éxito la carrera.
El espectáculo, también conocido como el Indy 500, se celebra en el Indianapolis Motor Speedway, en Indiana, una autopista con espacio para 250,000 espectadores. Las 500 millas (200 vueltas) del evento sirven para probar qué compañía, entre Ferrari, Mercedes, Cosworth y Renault construyó el mejor motor capaz de resistir esa longitud a extremada velocidad. Los motores, por reglas oficiales de la Fédération Internacionale l ’Automobi le (FIA), deben ser construidos de ocho cilindros (V8) y 2.4 litros. Sin embargo, los ingenieros y creadores de este motor, estudian el uso de gasolina y biocombustible proveniente del etanol para aumentar la eficiencia del vehículo.
El etanol es un químico que se obtiene, principalmente, de las cosechas de maíz a través de un proceso de fermentación, similar a la elaboración de cerveza. Además del maíz, las siembras de trigo y caña de azúcar han sido utilizadas para la creación del etanol. Como emite menos monóxido de carbono, dióxido de nitrógeno y sulfuro a la atmósfera, los científ icos lo consideran una mejor opción que el uso de combustibles fósiles.
En Brasil, el uso del etanol proveniente de la caña de azúcar, data del año 1973, luego de que los cargamentos de petróleo fueron limitados en el Medio Oriente. Con el alza en el costo del petróleo, el gobierno brasileño instó a los agricultores a sembrar y cosechar más caña de azúcar para ser convertida en etanol. Con miles de millones de dólares invertidos, la industria del etanol se convirtió en el principal proveedor de combustible, menos costoso que el petróleo.
Por otra parte, en Estados Unidos es más común el uso de trigo para producir etanol, aunque el 90 por ciento provenga del maíz. Juntos, Brasil y Estados Unidos “son responsables por casi 85 por ciento de la producción mundial de etanol”, según datos de la Agencia Internacional de Energía, como señaló IPS noticias. Según las predicciones publicadas en la página cibernética colaborativa de la Organization for Economic Cooperation and Development y la Food and Agriculture Organization (OECDFAO Agricultural Outlook), para el 2020, el etanol proveniente del maíz constituirá el 78 por ciento de toda la producción en los países que recién se inician en el mercado, como China e India. También aumentarán el uso del trigo y de la caña de azúcar como fuentes de biocombustibles. Ambas estadísticas han levantado serias interrogantes en un mundo cuya población sigue en aumento cada día y que en estos momentos tiene menos recursos para alimentarla. Hoy día, los automóviles en Brasil tienen un flex-fuel engine, que están diseñados para funcionar con etanol o gasolina. Un motor flexfuel, o E85, utiliza combustible compuesto en un 85 por ciento de etanol y el restante 15 por ciento, de gasolina.
En 2007, la FIA autorizó el uso del etanol como combustible para los vehículos de Fórmula 1. Los Fórmula 1 poseían entonces, motores E15 hasta E85. Ese año, el conductor escocés Dario Franchitti se coronó campeón del Indy 500 utilizando un carro cuyo combustible contenía 100 por ciento etanol, que fue una maravilla para los aficionados. Franchitti afirmó que el etanol rendía más que la gasolina y, desde ese momento, la demanda por el etanol aumentó en la industria. En NASCAR, por ejemplo, nombraron una carrera “American Ethanol 225” en honor al químico milagroso.
Desde el 2010, tanto Fórmula 1 como NASCAR, utilizan el etanol como combustible en sus vehículos de competencia. No obstante, el uso de este y otros biocombustibles ha sido objeto de fuertes controversias. Y es que la producción del etanol y otros biocombustibles han provocado un alza significativa en los precios de los alimentos en los últimos años, toda vez que los espacios para la producción agrícola y las siembras para generar alimentos se han reducido o limitado. Sin embargo, los directivos de la FIA, siguen apostando a este tipo de combustible. Aseguran tener la habilidad de conseguir el biocombustible por otros medios sin afectar la producción de alimentos.
El uso del etanol en los carros de Fórmula 1 es otra manera de limitar gastos por parte de los participantes de la carrera, ya que es más económico que la gasolina. Sin embargo, en el caso de eventos como el Indy 500, así como en la industria de Fórmula 1 y NASCAR en general, la bolsa de dinero se engulle de las inversiones de los auspiciadores, los gastos que incurren los fanáticos y los mismos conductores. El dinero recaudado ayuda a proveerle al ganador de la carrera un premio de más de $2.5 millones.
Con la cantidad de dinero que se maneja en esta industria de competición, Bernie Ecclestone, director ejecutivo de Fórmula 1, debe lidiar con mantener el balance entre un buen espectáculo que cumpla con las expectativas de los fanát icos y las de su bolsillo, además de evaluar el uso de biocombustibles más que la gasolina, para no contribuir a la crisis alimentaria que advierten los
expertos.